Hace nada, literalmente, esto me llegó por el canal más humano posible: un alumno me lo comentó como quien suelta una curiosidad de pasillo. “Profe, ¿has visto lo de la memoria RAM hecha con hongos?”. Y claro: yo no tenía ni idea, pero me quedé con esa sensación de esto suena a titular loco… y justo por eso hay que entenderlo bien.
Porque aquí hay dos verdades a la vez:
- No, no vas a actualizar tu portátil cultivando setas en casa.
- Sí, hay investigación seria donde el micelio (la “red” del hongo) se usa para crear un componente con comportamiento de memoria, tipo memristor, con aplicaciones potenciales en electrónica más sostenible.
En este artículo te lo explico sin humo, con ejemplos fáciles, y con una pregunta guía: ¿qué significa realmente “memoria RAM de hongos” y por qué está dando tanto que hablar?
Por qué se habla de “RAM de hongos” (y por qué suena a ciencia ficción)
Si lees titulares tipo “adiós al silicio” es normal que se te encienda el detector de clickbait. A mí me pasó: me lo soltó el alumno, lo busqué, y lo primero que pensé fue “vale… suena espectacular, pero ¿qué han demostrado exactamente?”.
Lo que se está investigando no es “RAM DDR5 hecha de champiñones” en el sentido literal. La mayoría de artículos divulgativos están contando que el micelio de hongos como el shiitake puede comportarse como un memristor, un componente electrónico cuya resistencia cambia según el historial de corriente/voltaje… y por eso “recuerda” estados anteriores.
La idea en una frase: del micelio a la memoria
Piensa en el micelio como una red de filamentos. Esa red, conectada a electrodos y “excitada” con señales eléctricas, puede mostrar un comportamiento medible que se parece a “guardar estado”.
¿Es “adiós al silicio” o más bien “un complemento”?
Hoy, con lo que se ha publicado, lo razonable es verlo como:
- una línea de investigación para componentes alternativos (sobre todo en memristores y computación neuromórfica),
- no como sustituto inmediato de la RAM comercial.
Y eso, para mí, lo hace más interesante: cuando algo es “medio real” pero aún tiene barreras claras, ahí es donde se aprende.
Lo básico sin dolor: RAM vs almacenamiento vs memristor
Antes de seguir: si no aclaramos esto, todo lo demás se vuelve confuso.
Qué hace la RAM (en cristiano)
La RAM es la memoria rápida donde tu ordenador/móvil “tiene a mano” lo que está usando ahora mismo. Si cierras todo o apagas, la RAM “se vacía” (en la mayoría de tecnologías actuales).
Qué es un memristor y por qué importa
Un memristor (resistencia + memoria) es un componente cuya resistencia depende del historial de corriente/voltaje. Esto permite algo potente: memoria y procesamiento más cerca (o incluso en el mismo elemento), algo muy buscado en arquitecturas inspiradas en el cerebro (neuromórficas).
Por qué a veces se simplifica como “RAM de hongos”
Porque “memristor basado en micelio con comportamiento de memoria” no cabe bien en un titular. Así que se traduce a “memoria” o directamente “RAM”, aunque técnicamente no sea lo mismo.
Aquí tienes la comparación rápida:
| Concepto | ¿Para qué sirve? | ¿Pierde datos al apagar? | Ejemplo típico |
|---|---|---|---|
| RAM | Mantener datos “en uso” muy rápido | Sí (normalmente) | DDR4/DDR5 en PC |
| Almacenamiento | Guardar datos a largo plazo | No | SSD / disco |
| Memristor | Cambiar resistencia “con memoria” del historial | Depende del diseño | Neuromórfico / investigación |
Cuando se habla de “memoria RAM de hongos”, lo serio suele estar más cerca de la columna memristor.
¿Qué es el micelio y por qué un hongo podría “recordar”?
A mí me ayudó una metáfora: el hongo no es solo “la seta” que ves. Lo potente es lo de debajo: el micelio, una red de filamentos (hifas) que crece, se ramifica y conecta puntos.
Micelio, hifas y conductividad: el material protagonista
La clave es que esa red puede conducir (en determinadas condiciones) y responder a estímulos eléctricos. En publicaciones divulgativas se resume así: el micelio se conecta a electrodos, se aplican señales, y se observa un comportamiento compatible con dispositivos memristivos.
Cómo se crean caminos eléctricos dentro del micelio
No es magia. Es bioelectricidad + estructura física: al crecer, el micelio genera una red con rutas preferentes. Si esas rutas cambian su comportamiento eléctrico tras ser “entrenadas” por ciclos de voltaje, aparece el concepto de “memoria” como estado físico/electroquímico del material.
El concepto clave: “estado” que cambia y se mantiene
Aquí está el truco mental: no imagines “bits” perfectos como en un chip clásico. Imagina un material cuya respuesta cambia con el tiempo y no vuelve exactamente al punto de inicio. Si eso es repetible y controlable, ya tienes algo computable.
Y cuando lo piensas así, entiendes por qué un alumno puede verlo como “RAM de hongos” y tú puedes responder: vale, pero vamos a llamarlo por su apellido: comportamiento memristivo.
Cómo se fabrica (a grandes rasgos) una “memoria” con hongos
Aquí es donde deja de ser “cuento” y se convierte en “proceso”.
En lo publicado sobre esta línea, se describe (a alto nivel) algo así:
- Cultivo controlado de hongos (por ejemplo shiitake) hasta que el micelio forma una red en el soporte.
- Deshidratación para estabilizar la muestra y convertirla en una estructura más manejable.
- Electrodos + circuito de medida: se conectan puntos del micelio a un montaje electrónico.
- Ciclos de voltaje/mediciones: se aplican señales y se observa si la relación corriente-voltaje muestra patrón memristivo.
Qué parte es biológica y qué parte es electrónica “normal”
El micelio no “hace un ordenador solo”. Lo que hace es actuar como material funcional dentro de un sistema que sigue siendo electrónico: electrodos, medición, control, interpretación de señales.
Esto es importante porque evita dos extremos:
- el extremo ingenuo: “el hongo piensa”,
- y el extremo cínico: “esto es fake”.
Ni una cosa ni la otra. Es bioelectrónica aplicada a un componente con memoria-resistencia.
¿Qué rendimiento tiene hoy? (y qué significan esos números)
Aquí hay que ser honestos: lo que se publica en divulgación a veces parece “ya está listo”, pero el propio contexto indica que hablamos de prototipos.
Aun así, se han reportado resultados llamativos, como capacidad de cambiar estado a frecuencias del orden de miles de veces por segundo y con precisiones experimentales altas en condiciones controladas.
Velocidad, estabilidad y repetibilidad: el triple examen
Para que esto sea útil, necesitas:
- que el estado cambie cuando tú quieres,
- que no cambie cuando no toca (estabilidad),
- y que lo haga parecido entre muestras (repetibilidad).
Los textos que enlazan al estudio destacan precisamente eso: observar “memoria” (retención) y que el comportamiento sea reproducible tras ciclos de prueba.
¿Qué significa “5.850 Hz” en la práctica?
Sin ponernos exquisitos: si un dispositivo puede responder y cambiar de estado en ese rango, sugiere que no es un fenómeno lentísimo tipo “una planta reaccionando”. Es bio-material, sí, pero con respuesta eléctrica medible y relativamente rápida para ciertos usos (sobre todo neuromórficos o sensores).
Comparación honesta vs silicio
Ojo: que algo “funcione” no significa que supere a la electrónica actual. La electrónica basada en silicio está optimizada a niveles brutales. Lo interesante de los memristores fúngicos hoy es más bien:
- sostenibilidad potencial,
- nuevos formatos (biodegradables),
- y aplicaciones específicas,
que “ganar en rendimiento bruto” a chips comerciales.
Ventajas potenciales: sostenibilidad y nuevas formas de computación
Cuando el alumno me lo comentó, apostaría a que lo que le flipó no era la curva I-V… sino la idea simple: “¿y si el hardware no tuviera que ser siempre plástico y silicio?”. Y ahí sí hay conversación.
Materiales más baratos y menos dependientes de recursos críticos
Una motivación clara en esta línea es explorar alternativas a procesos industriales costosos y a ciertos materiales/minerales. La divulgación tech lo plantea como búsqueda de opciones más sostenibles para componentes memristivos.
Biodegradabilidad y huella ambiental: qué promete y qué no
Promete: materiales orgánicos, potencialmente biodegradables, con procesos de cultivo que podrían ser menos agresivos.
No promete (todavía): “esto ya es la solución verde definitiva”. La fabricación a escala, el control de calidad y la integración también tienen huella.
Computación neuromórfica: por qué aquí encaja especialmente
Los memristores interesan porque se parecen, conceptualmente, a sinapsis: ajustan su “peso” (resistencia) según el historial. Por eso se citan como base de hardware neuromórfico y eficiente energéticamente.
En resumen: si esto despega, probablemente lo veamos antes en arquitecturas especializadas que en “la RAM de tu sobremesa”.
Limitaciones reales (lo que frena que llegue a tu móvil o PC)
Si tuviera que resumírselo a mi “yo” de hace una semana (el que no tenía ni idea): la barrera no es demostrarlo una vez; la barrera es hacerlo pequeño, uniforme y fabricable.
Control del crecimiento y fabricación a escala
Un hongo no crece como una oblea de silicio. El micelio es vivo, variable, sensible. Puedes controlarlo, sí, pero la industria necesita:
- tolerancias,
- repetibilidad entre lotes,
- y procesos estándares.
Durabilidad: temperatura, humedad y vida útil
En divulgación se menciona la deshidratación/rehidratación como parte del proceso, lo cual ya te da una pista: el material tiene una relación importante con condiciones ambientales.
Eso obliga a resolver encapsulados, estabilidad y envejecimiento.
Integración con chips actuales: el “cómo lo metes en un producto”
Algunos textos lo dicen sin rodeos: las muestras actuales son grandes y hay que miniaturizarlas para competir con microchips existentes.
Y miniaturizar en electrónica no es “reducir a escala”: es rediseñar, revalidar, y fabricar con control.
Conclusión de esta sección: por ahora, más laboratorio que tienda.
Mitos vs realidad: lo que NO es la “RAM de hongos”
Esta parte la pondría obligatoria porque es donde la gente se pierde.
No vas a cultivar 32 GB en una maceta
Aunque algunos titulares inviten a imaginarlo, lo que se demuestra es un comportamiento memristivo en muestras de micelio conectadas a electrodos y medidas en condiciones controladas.
No sustituye mañana la RAM DDR de tu ordenador
La RAM comercial está en otra liga de integración, velocidad, densidad y fiabilidad. Lo de “RAM de hongos” hoy es más una forma de explicar “memoria” al público general.
Titulares llamativos vs lo que realmente se ha demostrado
Lo demostrable (según lo publicado):
- el micelio puede mostrar memoria eléctrica tipo memristor,
- se puede entrenar/medir,
- hay resultados prometedores,
pero el salto a producto requiere superar barreras de ingeniería.
¿Cuándo podría verse algo así en productos?
Aquí voy con una respuesta “sin vender humo”, que es lo que me habría gustado leer cuando el alumno me lo soltó.
Escenarios a corto plazo (más realistas)
- Sensores o sistemas bioelectrónicos donde importe la biodegradabilidad o el coste bajo.
- Demostradores neuromórficos y prototipos académicos.
Escenarios a medio plazo (si todo va bien)
- Componentes híbridos: electrónica tradicional + elementos orgánicos para tareas concretas (aprendizaje in situ, procesamiento local, entornos donde la sostenibilidad importe mucho).
¿Mainstream en móviles y PC?
Solo si se resuelven:
- miniaturización,
- control de calidad industrial,
- encapsulado/estabilidad,
- y un caso de uso donde compense cambiar el paradigma.
Mi apuesta: primero veremos “cosas raras y útiles” (nichos), y solo después —si hay una ventaja clara— algo masivo.
Guía rápida: cómo explicárselo a alguien en 60 segundos
A veces esto vale más que tres páginas.
Han conseguido que el micelio de un hongo, conectado a electrodos, se comporte como un componente que recuerda estados eléctricos. No es la RAM del PC, pero sí una vía para electrónica más sostenible.
- No es magia: es bioelectrónica.
- “RAM de hongos” suele significar memristor orgánico.
- Promete en sostenibilidad y neuromórfico, pero está verde para consumo masivo.
Preguntas frecuentes sobre la memoria RAM de hongos (FAQ)
¿De verdad almacena información?
En el sentido “clásico” de almacenar archivos como un SSD, no. En el sentido de mantener un estado eléctrico que depende del historial y puede aprovecharse computacionalmente, sí: ese es el comportamiento memristivo que se estudia.
¿Qué hongo se usa y por qué?
Se menciona especialmente el shiitake (Lentinula edodes) en lo publicado sobre esta línea, por disponibilidad y por propiedades prácticas que facilitan el experimento (crecimiento, estructura del micelio, etc.).
¿Es más ecológico que el silicio?
Potencialmente puede serlo en materiales y procesos (orgánico/biodegradable), pero “más ecológico” depende de cómo se fabrique a escala, cómo se encapsule y qué vida útil tenga. La motivación “sostenible” es parte central del discurso alrededor de estos prototipos.
¿Se puede hacer en casa?
No de forma útil ni segura. Lo que se hace en investigación requiere control del proceso, medidas eléctricas precisas y un montaje serio. Lo de “cultivar tu RAM” es más meme que realidad.
¿Qué falta por resolver?
Miniaturización, repetibilidad industrial, estabilidad ambiental, integración con electrónica existente y demostrar casos de uso donde aporte una ventaja clara.
¿Dónde leer más (fuentes fiables)?
Si quieres tirar del hilo, busca referencias al estudio en PLOS ONE y los resúmenes divulgativos que enlazan al paper.
